Internet no es sinónimo de conocimiento

¿Que harías tú con un cuchillo? Pongámonos en esta situación: Imaginen que estamos en una época o en un ambiente en que nadie conoce los cuchillos y no sabemos para qué sirven. Llega con nosotros una persona que nos dice “mira lo que tengo aquí, es una nueva herramienta de mucha utilidad… será el invento del siglo, nos dará la posibilidad de crear nuevas cosas y ayudará al desarrollo de la humanidad ¡Se llama cuchillo! Está compuesto por una hoja de metal que de un lado fue finamente afilado y con esto se logra hacer cortes en gran cantidad de materiales. Tiene una punta que permite penetrar poco a poco los objetos y un mango para sostenerlo firmemente sin que te cortes tú mismo… Tómalo ¿Qué harás con él?”

Si se lo dieran a una persona que se dedique a la cocina seguramente quedaría maravillado porque finalmente tendría la herramienta perfecta para cortar frutas, verduras, carnes y demás ingredientes. Si se lo dieran a una persona con habilidades artísticas podría crear con él hermosas obras talladas en madera. Si se le diera a un explorador en lo profundo de una selva, indudablemente verá en él un medio para hacerse de comida o construirse un refugio, y su uso le puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. Pero si no te dedicas a nada en especial, si no tienes determinada habilidad, si no sabes lo que necesitas hacer para salir adelante ¿Qué harías con él? Posiblemente clavarlo en el piso una y otra vez; cortar todo lo que te encuentres probando su filo pero sin utilidad alguna; o en un caso extremo, si la rabia te invadiera o si padecieras una profunda depresión de la cual no hallas salida, tal vez le harías daño a alguien o te harías daño tú mismo.

¿Por qué tan descriptiva situación? Porque así como se le puede otorgar una característica de utilidad, inutilidad o perjuicio a un cuchillo, lo mismo pasa con Internet. En una conferencia sobre Nuevas Tecnologías de la Información e Inclusión Digital, en la Universidad Autónoma Metropolitana, el profesor del Departamento de Periodismo de la Universidad de Sevilla, Francisco Sierra Caballero, señaló (informa Excelsior): que el uso de Internet, a pesar de su fuerte penetración, no representa una reducción de la ignorancia, pues en México el uso de la red se concentra en actividades de entretenimiento. 5 de cada 10 cibernautas en promedio entran a bajar música y la tercera parte para ver chistes o páginas de humor. Por lo que concluye que superar la brecha digital no disminuye la brecha del conocimiento, que es el verdadero reto a vencer.

Y volvemos una vez más al problema de siempre (y ojalá lo entendiéramos de una vez por todas), de nada sirve comprar una súper computadora; darles lap tops, iPads, Smartphones o la chunche más nueva del mercado a los niños; o contratarles el Internet más rápido, el plan más sofisticado de conexión. Si no logramos en los niños (así como en los adultos, pero los primeros son más esperanzadores) motivar su curiosidad, enamorarlos del conocimiento, alentarlos en su propio crecimiento y mostrarles los beneficios que todo esto les puede traer, el invertir en tecnología será un esfuerzo nulo, que no dará frutos. Trátese de gobiernos o familias. En una fórmula sencilla: el 0 multiplicado por cualquier otro número (así sea 1 o sea 999,999) el resultado siempre será 0. En la fórmula “educación x tecnología = conocimiento”, si queremos potenciar el conocimiento primero necesitamos incrementar el factor educativo y no con memorización de conceptos, sino con bases formativas como el interés, la curiosidad y la creatividad.

Mientras tanto, aquellos que ya no vamos a la escuela, que bien o mal ya andamos navegando en la red y lo que logremos ya sólo depende de nosotros mismos ¿Qué hacemos con este “cuchillo”?