Resistencias, nuevos medios y alternativas de comunicación

En el marco de Foro Social Temático-2012 (Porto Alegre, 25-28 enero),ALAI (Agencia Latinoamericana de Información), ALER (Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica) y Centro de Estudios Barão de Itararé organizaron un intercambio sobre “Resistencia a la crisis, nuevos medios y alternativas de comunicación”.  El debate puso en relieve la importancia de la comunicación para los procesos sociales.  Destacó la necesidad de impulsar políticas públicas para crear las condiciones de una mayor democratización de la comunicación y resaltó la importancia de articular estas iniciativas regional y globalmente.

A continuación, en versión resumida, los principales aportes de quienes introdujeron el debate: Rosane Bertoti, Judith Gerbaldo y Osvaldo León.

Rosane Bertoti–Secretaria de comunicación de la Central Única de Trabajadores –CUT- de Brasil y coordinadora general del FNCD.

El Foro Nacional por la Democratización de la Comunicación –FNDC- ya tiene 20 años; surgió a partir del entendimiento que la comunicación necesita ser tratada como derecho y con una política pública, y que requiere de un proceso de debate en la sociedad. Que no puede ser solamente un debate de periodistas, sino que tiene que estar articulada a la sociedad.

Este Foro está compuesto de varias entidades, tanto de trabajadores de la comunicación, como también de psicólogos, centrales sindicales, organizaciones, grupos formados en torno a nuevos enfoques sobre los media.

El Foro elabora su plan de trabajo en las plenarias. Su tarea principal es propiciar la discusión de la comunicación en cuanto derecho y en este sentido hemos trabajado de dos formas: la una, en el sentido de elaborar propuestas de cómo pensamos debe ser la democratización de la comunicación, y, la otra, hoy entendemos que mucho más que contribuir a elaborar esa propuesta, el FNDC tiene que ser un órgano que articule la lucha por esta democratización. No se trata de solo juntarse, sino de trazar una estrategia para que podamos impulsar las transformaciones que aspiramos.

Con el gobierno de Lula se dieron muchos avances de diversos planos, pero no en la comunicación. Este colectivo fue el impulsor de la I Conferencia Nacional de Comunicación. En Brasil se han realizado varias conferencias sobre diversos temas, pero en comunicación tan solo hemos tenido una en 2009. Tanto las entidades que están en el Foro como otras que no están se sumaron a esta Conferencia que se convirtió en un gran marco de discusión de la política pública de comunicación. Incluso permitió el nacimiento de iniciativas autónomas como, por ejemplo, la Altercom, que es un grupo de pequeños medios, para pensar políticas de comunicación junto con los movimientos sociales.

Luego se entró en otras conversaciones como sobre los nuevos medios; se realizaron dos encuentros de blogueros a nivel nacional y luego el primer encuentro internacional que es coordinado por un colectivo.

Para el próximo período, nos proponemos dirigirnos a cambiar el marco regulatorio de la comunicación brasileña. Nos basamos en algunas experiencias como la Ley de Medios Audiovisuales de Argentina, que es muy importante para nosotros. Estamos en un momento en que el gobierno reconoce la necesidad de debatir la cuestión de un nuevo marco regulatorio, pero hasta el momento no la ha asumido con la voluntad política necesaria que este tema merece.

Cuando se conversa con ministros, sea el ministro de Comunicación, sea el ministro de la Casa Civil, nos dicen que lo quieren hacer, pero hasta el momento no han colocado las manos en la masa, no tienen propuestas concretas. Ahora estamos preparando el lanzamiento de una gran campaña nacional de discusión sobre este tema.

Nosotros entendemos que no hay democracia sin democratizar los medios de comunicación. Ni en la sociedad, ni a lo interno de nuestras propias organizaciones. Si no hay un flujo de información dentro de su organización, ésta no es democrática. Detener ciertas informaciones implica detener poder. Si la propia organización no cuenta con un mecanismo propio de flujo de información, no tiene democracia interna.

No se puede impulsar procesos de participación si las personas no tienen acceso a la información. En tal caso, van a ser apenas meros espectadores, pero no sujetos transformadores del proceso.

La midia social, las nuevas alternativas, los nuevos medios, tienen un gran papel innovador para ampliar los flujos de información. De hecho, entendemos que la comunicación cumple ese rol doble de información y formación, y por tanto, hoy es fundamental usar varios mecanismos de comunicación. Ahora, por sí sola no resuelve. Con estos mecanismos podemos convocarnos al centro de Porto Alegre, pero allá unos pueden ir por un lado, otros por otro, si no hay orientaciones. Entonces, consideramos que es fundamental que trabajemos propuestas, articulaciones de estos nuevos medios. Tal vez en un país funcione más Facebook, en otro Twitter, en otro ninguno de los dos sino la radio comunitaria, particularmente en áreas campesinas, no importa, lo que cuenta es que podamos implementar un proyecto que articule todo eso.

Pensamos que los movimientos sociales tienen este gran reto de apropiarse de estos medios pero también de impulsar esta articulación, teniendo presente que los medios sociales por sí solos no tienen un papel en sí transformador. Si miramos, por ejemplo, a lo que aconteció en la primavera árabe en Egipto, encontramos que hubo un gran levantamiento, que los movimientos sociales estuvieron ahí articulados, con propuestas, y que eso permitió la caída del régimen.

Ahora bien, la derecha sabe articularse muy, muy, rápido. Cuando percibe que estamos con los grandes movimientos por la democratización de la comunicación, ella comienza a hacer un proceso de interferencia en la estructura de comunicación. Hoy, por ejemplo, la gran mayoría trabajamos con sitios gratuitos. ¿Quien no tiene yahoo, hotmail…? La gran mayoría dependemos de esas estructuras y esas estructuras como tienen todavía un dominio sobre la ruta de nuestros emails, de nuestras redes sociales, cuando quieran pueden trancar nuestros emails. Ellos censuran nuestros emails, y resulta que cuando queremos impulsar un nuevo marco regulatorio nos tachan de estar promoviendo la censura.

De modo que la comprensión de estos temas tiene que ser de carácter público, con gestión pública, con control público. Este es el gran debate que tenemos que propiciar de manera articulada con otras luchas específicas. Sino, no se podrá lograr las grandes transformaciones que buscamos.
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Judith Gerbaldo-Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica –ALER (Argentina)

Hace años que las radios comunitarias empezaron con una propuesta que ponía en cuestión el orden imperante en términos de comunicación y se planteaba una posibilidad, desde su propia práctica, de instalar en el discurso de carácter más local esa otra comunicación, de pensarlo como un derecho.

Históricamente, desde la red de ALER, como desde otras redes de comunicación latinoamericanas, se ha tratado de hacer comunicación a partir de una estrategia de construcción en red. Sabemos que nuestros medios y nuestras posibilidades son escasas, y más escasas aún si nos quedamos solos. Entonces tenemos que trabajar con otros y con otras, en articulación. No solo con los medios, sino con los movimientos sociales.

ALER, como red latinoamericana nunca pretendió imponerse con un criterio o un discurso, sino articularse con las redes nacionales y las radios locales para fortalecer el tejido comunicacional de cada lugar. Allí empezamos a ver, cuando miramos nuestras ciudades, en las laderas más altas están las torres de los grandes medios de comunicación, antenas que están en pocas manos. Eso lo empezamos a trabajar en ALER continentalmente, y vimos que tenemos que avanzar en la consideración de la comunicación como un derecho humano fundamental, y lograr incidencia en políticas públicas, para lograr esa otra comunicación por la que luchamos.

Entonces, lo que se ha venido buscando desde ALER, cuanto que estas otras redes latinoamericanas, es la participación social, popular, la organización y fundamentalmente el empoderamiento de los actores sociales.

Cuando hablamos de ser más incidentes, de dar un salto desde esa mirada de la comunicación y la educación popular centrada en lo local, dar un salto para construcciones en red y para tener incidencia en políticas públicas, estamos hablando de ganar la palabra pública, de lograr un reconocimiento y visibilidad de los sectores invisibilizados y postergados. Para esto no hay recetas, cada uno de nuestros países va buscando caminos, para encontrar respuestas a estas problemáticas.

Si podemos decir sintéticamente cuál ha sido la relación histórica de los movimientos sociales con la idea de la comunicación, es de unos comunicadores que pretenden estar al servicio de y trabajar articuladamente con los movimientos, y unos movimientos sociales centrados en la acción política, sin demasiada conciencia de la importancia de la comunicación para su desarrollo estratégica, para la incidencia, para ganar la voz pública.

Viendo el caso de la ley en Argentina, nos articulamos en la Coalición por una Radiodifusión Democrática. Lo primero que se hizo fue encontrar 21 puntos fundamentales que tenían que estar presentes en una nueva ley de comunicación, poniendo el acento no en el negocio sino en la importancia estratégica para el desarrollo, la democratización de la palabra, etc. FARCO, el Foro Argentino de Radios Comunitarios, fue el que convocó a las primeras reuniones para la conformación de la coalición.

Como resultado de este proceso, en 2009 termina en la sanción de una ley, cuyo punto de partida fue el reconocimiento de estos 21 puntos como vitales para las organizaciones sociales y sindicales, la movilización pública, pero también la voluntad política de un gobierno que quiso tener una nueva ley de medios y que se quiso disponer a enfrentar a los medios hegemónicos. Si no hubiese existido esta voluntad política, esto hubiese sido imposible.

En lo continental, en ALER enmarcamos el desarrollo de las radios comunitarias en un nuevo proceso estratégico de formación que lo denominamos ALER 2020. Implica revisar el proyecto político comunicativo, ver cómo lo estamos construyendo, al servicio de qué causas, y de qué manera nos estamos articulando con las organizaciones y movimientos sociales. Cómo generamos sostenibilidad de nuestras experiencias. Y tratamos de hacerlo con coherencia y correspondencia, como paradigmas que orientan la tarea que desarrollamos.

ALER integra la Articulación de movimientos sociales hacia el ALBA que nos parece un paso sustancial, entre aquella mirada de la comunicación y la educación popular, remitidas solamente al espacio local o a redes entre comunicadores, pensamos la comunicación como un espacio que atraviesa, que constituye a los movimientos sociales, que pueden pensarse, que pueden producir desde sí mismos, desde esta articulación. En la articulación estamos creando una estrategia a nivel continental que posiciona a los movimientos sociales, para su fortalecimiento, para la claridad respecto a sus reivindicaciones y la posibilidad de establecer cambios más profundos.

¿Qué necesitamos? Nos hace falta intercambiar entre nosotros, articularnos, desarrollar estrategias de convergencia, y a partir de los puntos de convergencia, diseñar planes de acción que posicionen a los movimientos sociales desde otro lugar. La democratización de las comunicaciones apunta a la democratización de las sociedades. Si no logramos sacar de la pobreza a la enorme cantidad de hermanos y hermanas del continente, nada de lo que estamos haciendo sirve. Entonces la tarea que tenemos que desarrollar es mucho más profunda que solamente desarrollar unos medios de comunicación que pueden llegar a un rincón o a otro. Tenemos que articular políticas públicas que mejoren los medios, pero que fundamentalmente mejoren la calidad de vida de nuestros pueblos.
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Osvaldo León- Agencia Latinoamericana de Información, ALAI

En el curso del año pasado no solo se han registrado fenómenos que han tenido repercusiones globales, como la primavera árabe, los movimientos de indignados, el Occupy Wall Street, sino que también acciones propiamente globales, como la que tuvo lugar el 15 de octubre. No quiero decir que se dan en todos los puntos del planeta, sino que a diferencia de las acciones concentradas en un punto que se nutren de acciones de solidaridad en otros, el 15 de octubre se dio un salto en términos de coordinaciones de acciones en donde cada quien marca agendas propias y a su vez está conectado. Y esto remite a cómo abordar lo que se ha dado en llamar nuevos medios y sus usos estratégicos.

Como hay una tendencia a exaltar estas nuevas expresiones sociales, siempre es oportuno tener presente que existe un acumulado histórico. Se tiene establecido que las movilizaciones antiglobalización se dan a partir de las registradas en Seattle contra la OMC en 1999. Nuestra lectura es que en realidad las movilizaciones antiglobalización arrancan con el levantamiento Zapatista en 1994, que es el primer movimiento que plantea una lucha antiglobalización capitalista. En América Latina ese es un año emblemático pues también registra el segundo levantamiento indígena en Ecuador, la marcha de los cocaleros en Bolivia, movilizaciones en varios otros países, mostrando que había una rearticulación de fuerzas.

En el momento actual los procesos de América Latina están marcando nuevas perspectivas con relación a otras regiones. En lo que tiene que ver con la apropiación de los nuevos medios hay experiencias muy importantes que se han dado, y es justamente uno de los factores que gravita para que con los gobiernos de cambio el tema de la democratización de la comunicación, que implica políticas públicas, efectivamente esté en la agenda pública. Hace unos pocos años, parecía un imposible. En foros de esta naturaleza, precisamente, una de las aspiraciones era que los medios de difusión abran espacios de reflexión y debate sobre su responsabilidad social. Hoy esto está ocurriendo.

Debido al peso que detentan los conglomerados mediáticos, incluso entre los gobiernos progresistas ha primado inicialmente la apuesta por el posibilismo mediático bajo una especie de convivencia que en determinado momento se quebró, porque cuando se afectan intereses tarde o temprano estos conglomerados iban a reaccionar por las vinculaciones que tienen. Por decir algo, en Venezuela es a raíz del golpe de 2002 que se descubre que hay medios alternativos, que hay que hacer una nueva política. En Argentina igualmente esa relación de convivencia se agota cuando los conglomerados mediáticos, particularmente el grupo Clarín, abiertamente cumplen el rol de articuladores políticos de la oposición.

Si bien estamos en un momento favorable en materia de democratización de la comunicación, no hay que perder de vista que, sea por presiones, temores o visiones limitadas, en varios gobiernos tiende a diluirse la voluntad política para avanzar en tal dirección. Por lo mismo, para el campo popular resulta fundamental enarbolar la causa de la lucha por la democratización de la comunicación como un componente de las luchas sociales y políticas en general.

Decía que en este momento no hay ningún país en América Latina, por más gobierno conservador que tenga, donde no esté en la agenda el debate en materia de comunicación. Debo añadir que en este escenario nos estamos quedando muy atrás a lo que la dinámica real nos demanda respecto a la formulación de propuestas articuladas hacia las políticas públicas sobre la comunicación en el marco de los procesos de integración. Más allá de las particularidades nacionales, justamente uno de los principales retos de la región pasa por avanzar en los procesos de integración. Es un momento excepcional pues es el conjunto de la región que ha tomado cierta distancia de Washington, que por su parte busca revertir esta tendencia.

En lo inmediato, está contraofensiva va a concentrar fuerzas en Venezuela para tratar de impedir la reelección del presidente Chávez y por esa vía afectar los procesos del ALBA, UNASUR y CELAC. Este es un tema de agenda que necesitamos discutir. ¿Qué vamos a hacer en concreto en una coyuntura que se anuncia marcada por una abierta intervención de Estados Unidos en el proceso electoral venezolano? Más allá de las cuestiones generales, en estos espacios y tejidos que estamos construyendo, precisamos dar pasos más concretos para que funcionen de manera regular. Y no solo de manera ocasional o en momentos de campañas. Es más, si hubiésemos logrado dar continuidad a lo que se consiguió articular en la campaña de lucha contra el ALCA, en términos de esas redes que se entrelazaron, estaríamos hoy en otras condiciones.

Aprender de los errores o de las limitaciones siempre nos parece importante a tener presente en los intercambios para ver por donde podemos avanzar. Desde luego que hay pasos que venimos dando. El año pasado logramos la articulación del Enlace de Medios para la Democratización de la Comunicación, por otra parte está la propuesta de Articulación de movimientos sociales hacia el ALBA, a partir de Brasil se ha proyectado una articulación internacional de blogueros. Hay varias iniciativas en materia de comunicación que están sobre el terreno, ahora importa ver como se van reforzando y entrelazando.

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