Monografíco: Políticas de Comunicación y ciudadanía digital

Coordinador: Prof. Dr. D. Francisco Sierra Caballero

La dialéctica de la innovación, en la era del comunismo digital, hace real el principio “cada uno construye según sus capacidades y el producto se distribuye según las necesidades” en una forma de materialismo cultural que, a decir de Raymond Williams, confirma que la cultura es un estilo de vida, un modo de vida total hoy mutada, en la denominada Sociedad Global de la Información, en recurso estratégico de valorización y constitución de lo social. De ahí la crítica de Vandana SHIVA a la mercantilización del infoconocimiento y de la actividad creativa que restringe la diversidad cultural, capitalizando los saberes tradicionales, las formas no instrumentales de intercambio, el pluralismo cultural y la diversidad y complejidad de toda ecología de comunicación, por la imposición de la relación lineal entre conocimiento público y apropiación privada. Cuestión que, en el fondo, problematiza el problema de igualdad y solidaridad social, las condiciones de enunciación y existencia de la ciudadanía en la era de las redes digitales.
La constatación de esta nueva realidad emergente que ya es real y que se proyecta como futuro exige de la Comunicología una discusión a fondo del papel de las Políticas de Comunicación en los nuevos espacios y sistemas de mediación telemática, tomando en consideración el problema de la diversidad cultural en términos de igualdad, en términos de política democrática de la representación.
Si aceptamos que todo derecho es una producción cultural sujeto a luchas y conquistas políticas como resultado de un proceso de construcción colectiva y de asignación de valor que da sentido común a la existencia definiendo los puntos de consenso y producción de la ciudadanía, la comunicación constituye, nadie hoy lo discute apenas, un espacio de traducción de lo cultural que hace posible el habitar humano con los otros, esto es, la propia posibilidad de desarrollo. Pues al ser la comunicación un hacer relacional, articula las formas intersubjetivas de conciencia y participación conjunta de los actores sociales como espacio de articulación del cambio social y de las políticas de producción de los imaginarios. Por ello, sin comunicación ninguna estructura social logra integrarse en un proceso de cambio social, condenando al fracaso todo proyecto local de mediación y la posibilidad misma de desarrollo endógeno.
Con la emergencia de la Sociedad de la Información, es prioritario pensar críticamente estas problemáticas en un tiempo en el que la cultura se ha convertido, en el Capitalismo Cognitivo, en un recurso estratégico de las políticas internacionales de desarrollo, al concentrar la producción inmaterial las actividades de gestión, almacenamiento, distribución y organización del acceso a los bienes simbólicos la potencia acumulativa del ciclo de valorización transnacional del capitalismo. Cuando menos, las políticas públicas de comunicación y cultura han de confrontar paradojas y dinámicas contradictorias como:
La libre circulación de información y la exclusión social.
La socialización de competencias y conocimientos tecnocomunicacionales y la brecha digital.
La concentración industrial y tecnológica y la demanda de dominio público.
La exigencia ciudadana de transparencia y acceso a la información y la opacidad de la Administración Pública.
La creciente creatividad y autonomía ciudadana y los cercamientos del Estado y el capital privado en el ciberespacio.
La tensión entre las multitudes inteligentes y la industria corporativa multimedia.
El presente monográfico aborda algunas de las realidades y perspectivas sobre el reto de la ciudadanía digital analizando realidades como la democratización de la sociedad red o las contradicciones de las políticas de cooperación audiovisual para la producción de un imaginario latinoamericano común. Se trata de aproximaciones tentativas para una nueva mirada sobre la sociedad digital en la que, esperamos, la comunidad científica iberoamericana debe seguir pensando para definir sus horizontes de futuro.
Sevilla, 4 de marzo de 2011

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