La batalla por la transparencia y la democratización de la información

El cónsul ecuatoriano en Londres, Fidel Narváez, habla sobre la posición de Ecuador en apoyo a Julian Assange y la lucha por la democracia de los medios de comunicación y el poder fáctico que estos constituyen.
Fidel Narváez era un imigrante ecuatoriano más en Cambridge, Inglaterra, cuando desafió públicamente a la poderosa BBC, una de las mayores cadenas informativas del mundo, a probar la veracidad de la información relacionada a Ecuador.

En 2007 la cadena inglesa difundió la noticia de que el Gobierno ecuatoriano había recibido 250 millones de dólares de Venezuela.

Un año después del pedido del reclamo hecho por Narváez, la BBC reconoció públicamente haber presentado información errónea. Ahora Narváez es el Cónsul ecuatoriano en Londres.

¿Cómo ve la relación entre su trayectoria política de militancia (en la batalla por la transparencia de las informaciones) como ciudadano ecuatoriano en Reino Unido y su puesto oficial en la Cancillería que refugia a uno de los mayores símbolos actuales de esa lucha (Assange)?

Cuando la BBC se vio obligada a reconocer que emitió información falsa sobre el Gobierno ecuatoriano, respondió a mi reclamo. Julian Assange es en efecto el asilado político de mayor relevancia mundial en la actualidad, al ser además un referente para el activismo contestatario por la libertad y la transparencia de la información. Protegerlo es un privilegio y a la vez un desafío, ya sea que uno lo asuma como activista o como diplomático.

¿Cómo analiza lo que podríamos llamar la batalla internacional por la democratización de las informaciones y por la transparencia de los gobiernos?

Las principales batallas por la democracia en este siglo bien pueden ser en los campos mediáticos. Por un lado hay un verdadero poder fáctico detrás de los  medios y los grupos mediáticos con poder de mercado dominante en cada país.  Por otro lado hay una ciudadanía que cada vez tiene mayor acceso tecnológico a la información y que, además, ahora puede ser generadora de información y de opinión. Sin embargo, lo que bien podría ser una especie de contrapeso informativo ciudadano, no lo es, porque el poder de los medios de masas es demasiado grande. No basta con las redes sociales y el internet para hacer un contrapeso, sino que se requiere democratizar la propiedad de los medios de información, empoderando a la ciudadanía de medios alternativos y promoviendo los medios de comunicación comunitarios.

Si los medios son un contrapoder necesario para contolar al poder político, ¿quién controla a ese contrapoder de los medios, cuando éste de facto actúa políticamente para proteger intereses de grupo?

Ecuador fue el primer país en firmar un acuerdo con WikiLeaks. ¿En qué consiste?

No se trató de ningún acuerdo. Ecuador solicitó que se libere toda la información referente a nuestro país y WikiLeaks accedió, publicándola por completo en la web. Inicialmente ellos tenían acuerdos con los dos más grandes medios impresos de Ecuador, lo cual no solo limitaba la capacidad de publicación, sino que  al ser ambos medios opositores al régimen, escogían como “relevante” aquello que podría ser usado en contra del Gobierno. En Ecuador la prensa escrita opositora domina prácticamente el mercado informativo, en muchos casos con serias falencias de objetividad y de profesionalismo. La única línea editorial contraria es la del diario público, creado en este gobierno y que está percibido como dependiente del régimen.

¿Cómo funciona esa iniciativa de libre acceso y la política de transparencia institucional?

Libre acceso a la información hoy en día significa que cualquier ciudadano, ya sea periodista, investigador, estudiante, político o lo que fuere, desde un computador puede acceder a información oficial relevante, tan solo con una conexión a internet. En el caso concreto de los cables diplomáticos sobre Ecuador, la Cancillería desde mayo de 2011 facilitó el acceso público de toda la información.

La política de transparencia en Ecuador en general exige de las instituciones estatales un sistemático ejercicio de subir a internet toda la información posible sobre su gestión. El país tiene una Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, también se creó el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. Adicionalmente el poder ejecutivo cuenta con la Secretaría de Transparencia y Gestión.

¿Cómo ve el futuro de Assange en la actual coyuntura?

Si bien el asilo político concedido por Ecuador a Assange es en esencia un tema  humanitario, no es menos cierto que suscita un debate internacional sobre la libertad de expresión y de prensa. De igual forma, el asilo visibiliza y contrapone serias diferencias conceptuales y hasta de principios en la geopolítica actual.

Ecuador no reconoce que a pretexto de la “seguridad nacional” se condene a alguien con pena de muerte, ni con cadena perpetua, puesto que creemos en el derecho a la redención. Tampoco aceptamos el confinamiento inhumano, ni las prácticas de tortura para obtener información, como aparentemente se estaría usando en el caso del soldado Bradley Manning, relacionado con la investigación que también pesa sobre WikiLeaks y Assange.

Tanto nosotros como él somos optimistas de que una solución diplomática y política será posible para permitir su salida de aquí, con la garantía de que su seguridad no corra peligro.

¿Cómo analiza el futuro de las relaciones diplomáticas entre Ecuador y Reino Unido por el asilo político de Assange?

Dentro de mis funciones en esta sede diplomática no me corresponde referirme a este tema de manera oficial. En términos muy generales es claro que este momento tenemos un impasse diplomático y una diferencia de criterios. En todo caso, para eso está la diplomacia.

Este desacuerdo puntual no debería afectar las tradicionalmente amigables y respetuosas relaciones entre los dos países, más aún cuando hoy existe un gran potencial de colaboración en diferentes ámbitos, como en los programas de educación que Ecuador financia.

¿Es creíble la posibilidad del traslado de Assange a Suecia para responder sus acusaciones sin que haya una interferencia del Reino Unido para su extradición a  Estados Unidos?

Ecuador ha sido muy claro en que no protege a Assange de Suecia, ni tampoco busca interferir en su sistema de justicia. Assange no debe eludir la investigación pendiente. Ecuador ha ofrecido facilitar que ese interrogatorio se haga, Suecia se ha rehusado a hacerlo fuera de su territorio, a pesar de que es una alternativa legal y posible. El problema para nosotros es que no existen garantías de que no se lo extraditará a Estados Unidos, en donde los derechos humanos del editor de WikiLeaks corren peligro, esa es la razón de fondo para la protección que  Ecuador le da con el asilo. Este no es un tema solo legal, sino político. La legislación en el tema de extradiciones vigente para el Reino Unido si contempla la posibilidad de garantizar que no habría una segunda extradición, pero no hemos encontrado la voluntad política del Reino Unido para aplicar esa normativa.

¿Cómo se posicionaría el Gobierno ecuatoriano en el caso de una eventual invasión de la policía británica en la Embajada?

La amenaza de invadir nuestra Embajada, hecha tanto de manera formal a través de comunicación escrita, como de manera simbólica al rodear el edificio durante la noche con un contingente impresionante de policías que llegaron incluso a cerrar el tráfico de las calles aledañas, afortunadamente ha sido superada. Ecuador cree que ese incidente debe quedar atrás en aras de proceder con un diálogo constructivo. Aquel fue un error condenado unánimemente por la comunidad internacional, además que levantó una impresionante solidaridad con nuestro país por parte de toda Latinoamérica. Una eventualidad así sería simplemente inconcebible e inaceptable y no creo pertinente analizar ese hipotético escenario.

¿Cómo valora la aportación de Ecuador en el debate actual sobre la lucha por la democratización de las informaciones y lo que llamamos  batalla por la transparencia?

El debate sobre la libertad de expresión al interior de Ecuador y alrededor del mismo es tan intenso y rico a la vez que a pesar de la extrema polarización gobierno – medios, resulta positivo para la sociedad al final. Esto incentiva el pluralismo, hace que la ciudadanía reflexione  sobre el verdadero significado y sobre el real alcance de la libertad de expresión. Ya no solo se debate sobre el legítimo derecho de la prensa a cuestionar y vigilar a los gobernantes, sin que de por medio exista ninguna censura previa, sino que paralelamente se debate también sobre la responsabilidad ulterior de los medios, de lo que publican, sobre el derecho de la  sociedad a exigir que la información que recibe sea veraz, objetiva y contextualizada. En Ecuador han decidido  que la prensa sí debe ser regulada por la sociedad. Esta decisión viene desde la legitimidad democrática de la nueva Constitución y de un referéndum con una pregunta específica sobre el tema. Sin embargo,  luego de casi cuatro años de discusión, no ha sido posible cumplir con ese mandato ciudadano, por la férrea oposición de los medios, lo cual demuestra el poder fáctico que estos constituyen.

Al concederle asilo político a Julian Assange, los ataques a Ecuador se incrementaron por parte de grupos de pseudo defensa de la “libertad de expresión”, tratando quizás de minimizar el rol que el país  ya venía jugando en la democratización de la información. Si proteger a Assange es percibido como una postura a favor de la transparencia total por parte de los gobernantes hacia la ciudadanía, en buena hora. Que un país abandere esas consignas propias de la sociedad civil es la mejor contribución a esas batallas a las que hace alusión tu pregunta y la mejor prueba de que el Ecuador ahora puede jugar un papel importante en el concierto internacional.

Vía: http://www.telegrafo.com.ec/