Comunicación, integración y buen vivir

La necesidad de construir una agenda mediática propia, en alianza entre movimientos sociales y redes de comunicación alternativa, para posicionar temas y enfoques frente a la agenda que imponen los grandes medios comerciales, fue una de las propuestas surgidas de la mesa “Democratizar la Comunicación para el Buen Vivir”, en el marco del II Foro Mundial de Medios Libres (FMML) en Río de Janeiro, en la Cumbre de los Pueblos Rio+20.

Esta propuesta fue retomada por el FMML para encaminarla a la Plenaria de la Cumbre sobre “Defensa de los Bienes Comunes contra la Mercantilización”.

Convocada por ALAI, ALER, el Enlace de Medios para la Democratización de la Comunicación, la Minga Informativa de Movimientos Sociales y el Centro de Estudos Barão de Itarare, la mesa consideró también la necesidad de construir una agenda social en comunicación, en alianza entre movimientos sociales y redes del sector de la comunicación. Abordó además propuestas para impulsar políticas públicas para democratizar la comunicación, en el marco de los procesos de integración regional.

La disputa de ideas

“La comunicación en este momento es escenario de una disputa aguda entre visiones e ideologías”, señaló Sally Burch de ALAI en su intervención. Como ejemplos, recordó que en los temas que aborda la Cumbre que se desarrolla en estos días, los grandes medios comerciales en su mayoría defienden el modelo depredador de desarrollo y su versión maquillada de ‘economía verde’. “Si bien abren pequeñas brechas sobre temas ambientales, para el debate o la crítica, no lo hacen para cuestionar el modelo en sí”, destacó, y añadió que, si bien las propuestas alternativas al modelo van ganando ciertos espacios en medios alternativos o en los nuevos medios digitales, el terreno sigue siendo altamente desigual.

Asimismo, Burch recordó que en el escenario político continental, la confrontación ideológica también está muy presente. Existe una ofensiva mediática sin tregua contra los gobiernos de tendencia progresista. “Los medios comerciales han asumido el rol de ser enemigos de primera línea de los procesos de cambio”. Esta disputa ideológica plantea un reto serio a los medios populares, pues, no basta responder a ella con iniciativas de comunicación dispersas, o desvinculadas de la acción político-social.

Para RosaneBertotti, dirigente sindical y coordinadora general del Frente Nacional por la Democratización de la Comunicación de Brasil, una mayoría de organizaciones sociales ya ha incorporado la democratización de la comunicación como tema importante de sus agendas, para afianzar sus políticas. No obstante, el desafío sería traducir esta prioridad en la práctica. Para que las políticas públicas de comunicación se elaboren y se hagan realidad, es necesario “un proceso de construcción y movilización social… que haga que el gobierno asuma este papel, pues sin ello, no va a producirse”, opina la dirigenta. Y añade que ello implica varias condiciones: primero, las organizaciones tienen que conocer la realidad de la comunicación en su país, tanto en el plano político –leyes, políticas, estructura de la comunicación existente- como de los procesos técnicos; y ello exige estudiar, investigar; y a partir de allí elaborar las propuestas.

También se requiere de la movilización, y además es fundamental tener capacidad de negociación, puesto que así se hace política en un país democrático, afirmó Bertotti. Y por último, es preciso construir una articulación amplia con otros movimientos, considerando que, cualquiera sea el tema o sector en que una organización actúa, esta lucha no puede ser de un solo sector, sino que es de todos.

Es justamente con este sentido que, como se dio a conocer en el FMML, el próximo 27 de agosto -fecha en que el Código de Comunicación Brasileño cumplirá 50 años-, se lanzará la campaña “Regula Dilma”. Esta campaña exigirá un nuevo marco regulatorio de comunicación, dada la ausencia de diversidad y pluralismo en los medios de comunicación del país, la falta de mecanismos de regulación democrática y la carencia de instrumentos de participación social.

Alianza con medios públicos

Para Nelsy Lizarazo, de la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica, ALER, es un signo positivo el que, en el actual contexto de cambios en el continente, en algunos países se estén reconstituyendo medios públicos, hecho que ofrece una oportunidad para el diálogo y el debate con los medios del sector comunitario o alternativo, con miras a posibles alianzas. “Ello nos permitirá equilibrar la balanza de los discursos, frente al discurso único”, señaló.

Este tema ha sido priorizado justamente por el Enlace de Medios para la Democratización de la Comunicación, red que agrupa a unos 26 medios alternativos y públicos de América Latina y el Caribe, entre cuyos compromisos se destaca “la articulación de los medios populares y el fortalecimiento de los medios públicos” y “afianzar una agenda para una comunicación democrática ”impulsada por los movimientos sociales, los Estados nacionales y las instancias regionales de integración.

En tal sentido, se acoge favorablemente las iniciativas incipientes en el marco de los procesos de integración, que incluyen la creación hace un año de la Unión Latinoamericana de Agencias de Noticias –ULAN-, que agrupa a agencias estatales o públicas, con el objetivo principal de “promover la democratización de la comunicación en América Latina y aportar a la integración regional de los pueblos”. También está en proyecto la creación de una red suramericana de medios públicos, que Paraguay está impulsando desde la presidencia pro tempore de UNASUR. Se comentó que estas iniciativas de integración aún no han definido políticas claras hacia el sector de la comunicación alternativa y comunitaria, pero existe apertura para el diálogo, particularmente por parte de Paraguay, (cuyo secretario de comunicación, Augusto dos Santos, debía asistir al debate, pero tuvo de disculparse por la actual emergencia que vive el país).

Desde ese mismo país, Carlos Gonçalves -director de medios y redes de comunicación para el desarrollo de la Secretaría de Comunicación del gobierno- dio un ejemplo de cómo los medios públicos y comunitarios pueden formar alianzas para fortalecerse mutuamente, pues en el caso particular de Paraguay, luego de 60 años de dictadura, existe poca experiencia de medios comunitarios y los estatales estaban al servicio de la dictadura. La actual Secretaría de Comunicación del gobierno paraguayo ha establecido como política promover estas alianzas con un sentido democratizador de la comunicación.

Consecuentemente, otra de las propuestas que se formularon en el debate de la mesa plantea “encaminar a UNASUR la propuesta de crear un Consejo de Comunicación de UNASUR, que incluya la participación de movimientos sociales y redes regionales de comunicación alternativa o comunitaria”, con miras a concertar un proceso para construir políticas públicas internacionales tendientes a democratizar la comunicación.

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